Esther Pineda G
Socióloga
Magister en Estudios de la Mujer
Estherpinedag@gmail.com

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La tecnología y las telecomunicaciones son un derecho de todas las personas, por lo cual nuestras sociedades e instituciones deben ser garantes de la accesibilidad a la tecnología, a la información, al uso, goce y disfrute de las telecomunicaciones, con independencia de nuestra condición, clase social, género, preferencia sexo-afectiva, ubicación geográfica, edad, nivel educativo, etnia, raza, discapacidad, idioma. Pero en nuestras sociedades ¿Tienen las mujeres igual acceso a las telecomunicaciones?

Históricamente se ha dicho que los hombres han creado el arte, la industria, la ciencia, el comercio, la cultura, la educación, el estado, la religión, la tecnología, en definitiva, todo el complejo normativo-organizativo. Pero el mundo ha sido masculinizado, no porque las mujeres se negasen a participar en su proceso de construcción, sino porque la posibilidad de ésta les ha sido negada mediante la sistemática exclusión de los medios productivos; al mismo tiempo que se ha ocultado y subvalorado el papel y participación de las mujeres en la creación, diseño y uso de la ciencia, la tecnología y las telecomunicaciones, representándolas y convirtiéndolas solo como consumidoras de ella.

Las mujeres han sido excluidas de la producción tecnológica y del disfrute de las telecomunicaciones, siendo principalmente integradas al sector servicios y producción obrera de las telecomunicaciones, en roles como: tele operadoras, atención al público, ensambladoras, maquiladoras, entre otras, en condiciones laborales precarias, bajos salarios, ausencia de beneficios y capacitación, pues la implantación de las tecnologías en la sociedad ha estado asociada al proyecto masculino de control, dominación, apropiación y mercantilización de la naturaleza y el conocimiento, heredado del modelo económico capitalista, hecho que ha contribuido a la feminización de los empleos de baja capacitación y remuneración.

En las instituciones de y para las telecomunicaciones la ausencia de una perspectiva de género para la igualdad y la paridad es evidente, ésta entre múltiples formas, se hace manifiesta en la ausencia de mujeres en cargos de mayor responsabilidad y recompensa, el liderazgo sigue siendo masculino y las condiciones comunicacionales y organizativas son altamente masculinizadas, inadecuadas para las mujeres, viéndose éstas en la necesidad de adaptarse y masculinizar sus intereses, ideas, criterios.

Así mismo, los contenidos tecnológicos y telecomunicacionales siguen estando en manos de los hombres, pues los contenidos producidos por las mujeres han sido apropiados por estos, y aquellos contentivos de una perspectiva de género desestimados y ocultados. De acuerdo a ello, los hombres al pensar y producir el mundo y las relaciones desde una ideología patriarcal, dominar el lenguaje y las imágenes telecomunicacionales, la imagen de la mujer será arbitrariamente puesta al servicio de la ideología hegemónica para la promoción sexista de las telecomunicaciones y productos tecnológicos y telecomunicacionales.

La desigualdad de género, se hace manifiesta en el hecho de que la mayoría de las mujeres del mundo no tienen acceso a las telecomunicaciones, las usuarias de las telecomunicaciones son menos que los hombres, son menos las mujeres en las carreras técnicas. Este hecho puede explicarse como consecuencia de las restricciones en su capacitación, una mayor carga doméstica impuesta por una sociedad patriarcal que limita el libre uso de su tiempo, el desarrollo de contenidos telecomunicacionales no contentivos de los intereses y necesidades a las mujeres, así como, el monopolio de recursos en manos de los hombres.

Sin embargo, algunos/as sectores continúan argumentando que es innecesaria la inclusión de una perspectiva de género en las telecomunicaciones, pues las mujeres se han integrado y apropiado de redes informativas, no obstante, siguen siendo una fuerza marginal en cuanto a la producción de contenido y conocimiento, entendidas como aquellas prácticas y contenidos de carácter tecnológico y comunicativo. En nuestras sociedades las telecomunicaciones dadas sus pretensiones de mantener el dominio masculino, han asumido el costo de prescindir y derrochar el conocimiento disponible, productivo, creativo y potencial de la mujer.

Por ello, alcanzar la igualdad de género, necesariamente implica pensar y hacer la tecnología, las telecomunicaciones, sus contenidos, distribución y promoción, desde una perspectiva de género, incluyente; una tecnología y telecomunicaciones para la igualdad, donde las mujeres puedan ser creadoras, desarrollando sus capacidades creativas.

Los esfuerzos deberán ir orientados a la incorporación de las mujeres, donde no sean solo consumidoras, la generación de empleos técnicos y mejor remunerados, la implementación de las telecomunicaciones para desarticular los estereotipos de género; se hace necesario promover desde la generación de contenidos el acceso equitativo de las mujeres a carreras profesionales técnicas y a puestos de decisiones tradicionalmente dominados por hombres, generar imágenes y contenidos que erradiquen los estereotipos, y respondan a las necesidades e intereses de las mujeres desde el principio de equidad.

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