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La socióloga venezolana presentó su libro en Trelew y Puerto Madryn.

Por Cynthia Garibotto

La socióloga venezolana Esther Pineda, especializada en estudios de género, fue convocada por la Secretaría de Géneros de la Federación Universitaria Patagónica y por la Cátedra Abierta de Género, para visitar la sede Trelew de la Universidad de la Patagonia, donde presentó su libro “Apuntes sobre el amor”. En este marco, la socióloga cuestionó los estereotipos y roles de género en que son colocadas las mujeres en Latinoamérica e indicó que “la mujer, en lo que es la concepción del amor, juega un papel siempre fundamentado en la renuncia de sus objetivos”. Esta misma actividad se replicó ayer en el Teatro El Muelle de Puerto Madryn y se realizará hoy en la Feria del Libro de la ciudad de La Plata.

En diálogo con Periodismo de Género Chubut, Pineda se refirió a su libro “la presentación del libro trata de abordar algunos aspectos fundamentales sobre los siete ensayos sobre los que se basa el libro, fundamentalmente sobre cómo se considera el amor en nuestras sociedades occidentales y cómo esta sociedad está intervenida por las diferentes formas ideologizantes, desde el capitalismo, las nociones de clases, de género, y cómo estas intervienen en las diferentes maneras de cómo manifestamos el amor, cómo lo vivimos y cómo lo experimentamos. Además cómo se han monopolizado las concepciones del amor y cómo nos ven instrumentos del amor, de alguna forma es necesario generar el debate y deconstruir las nociones propias y personales hasta las colectivas”.

Rol estereotipado

Tanto las mujeres como los hombres somos encasillados en determinados roles que son reproducidos de generación a generación y que nos imponen modos de actuar, así ellos son quienes representan la fuerza, ellas en cambio “el sexo débil”; ellas deben ser y estar siempre bellas, en cambio los hombres son los inteligentes; ellas las que se hacen responsable del hogar y del cuidado de los hijos, ellos de la vida profesional, entre otras tantas cuestiones. Indudablemente, estos estereotipos y roles deben ser discutidos, cuestionados y reconvertidos si pretendemos contar con una sociedad más equitativa, es decir con la equidad de género a la que se aspira en toda sociedad democrática.

Específicamente sobre los roles impuestos, Pineda indicó que “la mujer en lo que es la concepción del amor juega un papel siempre fundamentado en la renuncia de sus objetivos, de sus proyectos, de ejercer posiciones de poder, de estar sujetas no solamente a la dominación del hombre en este sistema patriarcal, sino también estas nociones apegadas a la búsqueda de un amor que sea un hombre que nos proteja, que sea proveedor no solo de recursos sino de la máxima de la felicidad”.

Específicamente sobre su país de origen, Venezuela, Pineda puntualizó en las conquista de las mujeres en los ámbitos de poder y toma de decisiones, proceso que también está viviendo la Argentina, con una presidenta mujer, con más diputadas, intendentas y mujeres en los espacios de decisiones, aunque también hay una similitud respecto al incumplimiento de la ley de cupos y la reproducción de estereotipos que encasillan de modo negativo.

“En el tema del amor y de los afectos tenemos muchos elementos comunes, no solamente en Latinoamérica sino en las sociedades occidentales, porque se ha direccionado que se nos presenta una única forma de amor que es la heterosexual, monogámica, de reproducción y la inserción de esos sujetos en el engranaje del capitalismo y de la explotación del hombre por el hombre. No creo que haya diferencia en cuanto a cómo se viven los afectos, sí respecto de la participación de la mujer en los espacios de la política, nosotros en Venezuela hemos alcanzado muchos niveles de participación de las mujeres en los espacios de las tomas de decisiones, esto no responde a la asignación de cuotas, pero estamos asociados a un discurso político impulsado por el ex presidente Chávez de visibilización, de participación de las mujeres al proceso de construcción del socialismo”, consideró Pineda.

Aires de cambio

Indudablemente, las problemáticas de género van adquiriendo mayor espacio en la agenda pública y mediática, con más páginas de diarios dedicadas a temas como violencia de género y casos de femicidios, aunque aún falta apuntar a la concientización, al debate y la reflexión en muchos otros aspectos.

Consultada respecto de las herramientas con las que cuentan las mujeres y que deberían ejercer en la lucha contra la inequidad de géneros, la socióloga venezolana opinó que “yo creo que lo fundamental es empezar a trabajar desde nuestras posturas particulares, revisar, cuestionar cómo jugamos los roles en los cuales estamos sujetas, en la medida de lo posible ser transmisores y transmisoras de estos cuestionamientos, de estos debates y de crear y mantener espacios de debate académicos y políticos para proponer temas y que se asienten los cuestionamientos individuales y colectivos”.

En este mismo sentido, Pineda observa que “el amor es uno de los ámbitos en el cual el sistema pudo penetrar más fuertemente con la ideología del sistema patriarcal, por eso es necesario el debate y la reflexión. El amor es ahistórico, siempre ha formado parte de nuestras sociedades, es un elemento común a todos los seres humanos” y destacó que “a las mujeres y los hombres se nos socializa para amar de maneras diferentes, en el caso de las mujeres asociadas a la dependencia, a la sujeción, a la renuncia de los proyectos de vida, se nos hace creer que es necesario apegarnos a esos intereses para poder ser feliz. En esta concepción, las mujeres estamos hechas para el amor, para entregarnos”

El rol de los medios de comunicación

Los medios de comunicación en todos sus formatos, desde los diarios, las revistas, el cine, la televisión, la radio, e incluso desde las publicidades, son grandes reproductores de los estereotipos y roles de género, ubicando de este modo a la mujer en un determinado espacio ligado a la belleza, al cuerpo perfecto, a la ingenuidad, entre otras cualidad, “los medios de comunicación venden un tipo de mujer, con características que se repiten, a través de la programación con las películas y las telenovelas se nos otorga un rol de dependencia, de delicadeza, de debilidad”, afirma Pineda.

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