autogestion

OPINIÓN ESTHER PINEDA G.

Con la llegada de Hugo Chávez Frías a la Presidencia de la República se iniciaron una serie de procesos de transformación de la organización de la sociedad, su adecuación a formas más justas y equitativas, de reconocimiento, visibilización y vindicación de los/as históricamente excluidos y explotados por el sistema, hecho que se concretaría en la necesidad de una transición de la sociedad venezolana hacia un modelo socialista.

Este socialismo se fundamenta en la transformación del modelo económico productivo, mediante el trabajo liberador y la recuperación del valor del trabajo, donde las trabajadoras y los trabajadores desarrollan sus capacidades creativas y creadoras, aunado al desarrollo de un sistema político participativo y protagónico organizado en el Poder Popular, así como el establecimiento y desarrollo de nuevas relaciones sociales basadas en valores y ética orientados a incentivar una cultura productiva y solidaria.

Pero la transición hacia una forma de organización socialista no supone únicamente la mejora de las condiciones materiales de los sujetos, por el contrario, comprende la democratización de los procesos y la emancipación de éstos, la efectiva y eficiente ruptura con la lógica opresora.

Es en este contexto que surge la necesidad de profundización del proceso revolucionario bolivariano, mediante la radical transformación de las formas organizativas de la sociedad y su redefinición en dos ámbitos fundamentales, en primer lugar la comunidad, la cual se orienta hacia la formación de las comunas como forma organizativa garante de la politización de los individuos y la socialización de los valores socialistas para la efectiva y eficiente inserción de los sujetos liberados del yugo del capital, el salario y la explotación del hombre por el hombre, en el engranaje productivo de la sociedad desde una perspectiva solidaria, equitativa y emancipada.

En segundo lugar, la transformación del trabajo productivo, que permita la producción de las condiciones materiales de existencia de las personas, sin que sean explotadas, sus recursos expoliados y su dignidad mancillada, donde sea posible el pleno desarrollo de sus capacidades y potencialidades, además del desarrollo de su conciencia política y su satisfactoria inserción social bajo la figura organizativa de la comuna.

Pero esta transformación de las condiciones del trabajo solo es posible mediante la autogestión de los trabajadores, como la otra forma organizativa que junto a la comuna viabiliza la transformación de la sociedad y su tránsito hacia el socialismo, esta autogestión se materializa en los consejos de trabajadores como organización asambleística y deliberativa, en la cual los trabajadores y trabajadoras de las empresas y entes del Estado proponen y deciden juntos el cómo, el porqué, y para qué hacen las cosas, es decir, los trabajadores asumen el control de hecho del lugar de trabajo, contrariamente a la tradicional supeditación a las exigencias de los empleadores explotadores.

La autogestión se manifiesta en los consejos de trabajadores y encarna los principios fundamentales del “socialismo desde abajo”, en contraposición a la socialdemocracia o “socialismo desde arriba” el cual es manejado desde instancias superiores por un Estado centralizado, bajo el control de un aparato burocrático que gobierna en nombre del pueblo y donde se reproducen los esquemas de explotación del trabajo del modelo capitalista, expresados en la sujeción al salario, el sectarismo, el no reconocimiento de la producción, capacidades y potencialidades de los trabajadores y trabajadoras, así como la imposición y exigencia de largas horas de la jornada laboral bajo el argumento del compromiso revolucionario.

De esta forma, la autogestión consejista se presenta como una forma de organización eminentemente antiburocrática, como organismo económico de la Revolución, sin transiciones ni mediaciones, como forma insurreccional que destruye el poder del viejo aparato del Estado burgués y crea las condiciones para la irreversibilidad del socialismo.

Ahora bien, la autogestión no solo está constituida por la toma de decisiones de forma participativa, además vendrá acompañada de la autoevaluación o evaluación colectiva de los trabajadores y trabajadoras, así como la identificación de las debilidades y potencialidades de los trabajadores y la oportuna aplicación de acciones correctivas mediante la exigencia de autoformación.

Asimismo, esta estructura organizativa provee a los trabajadores y trabajadoras de nuevas formas de relaciones sociales de producción y distribución, brinda a los trabajadores/as el poder de tomar decisiones, promueve la descentralización de las discusiones sin excluir el acuerdo o conexión con otros entes de la estructura, pero donde la toma de decisiones debe ser representativa de las bases, así como estar orientada a desarticular los intentos de implantación de “liderazgos” monopolizadores de la voluntad colectiva.

Dicha propuesta organizativa tiene como referente teórico-filosófico el marxismo y una diversidad de autores/as y pensadores/as que han intentado generar sus aportes a dicha propuesta, aunado a diversas experiencias históricas de implantación de la autogestión de trabajadores que sirven como referentes de dicho proceso de transformación de la sociedad.

Ahora bien, la propuesta de desarrollo e instauración de la autogestión de los trabajadores y trabajadoras en la forma organizativa de los consejos obreros, en el caso específico de la Revolución Bolivariana y el tránsito hacia el socialismo, no se encuentra aislada de la visión país del proceso revolucionario impulsado por el Comandante Chávez, por el contrario, esta se constituye en uno de los elementos fundamentales, capaz de hacer irreversible el proceso revolucionario en marcha.

En el año 2007, como parte del proyecto de reforma de la Constitución, el presidente Hugo Rafael Chávez Frías propuso estudiar los mecanismos de participación de los trabajadores en los consejos obreros, los cuales podrían participar en la planificación, evaluación y control de gestión de empresas.Asimismo, en el año 2008 el Comandante Chávez instó a la formación de los consejos obreros durante la alocución de su programa Aló Presidente número 312.

Esta propuesta, además, encontraría un referente normativo en la nueva Ley Orgánica del Trabajo, pero también en el Plan de Gobierno para el período 2013-2019, denominado Programa de la Patria, con el cual se propone profundizar los alcances del proceso revolucionario en curso, siendo la autogestión de los trabajadores, la democratización de la toma de decisiones y la minimización de las estructuras jerárquicas un paso fundamental en dicho proceso.

Socióloga
estherpinedag@gmail.com

CIUDAD CARACAS
ILUSTRACIÓN ETTEN CARVALLO
24/04/13.-

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