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Socióloga Esther Pineda G

estherpinedag@gmail.com

 

Todas nuestras acciones, emociones y situaciones de las cuales participamos o somos espectadores se encuentran mediadas por el capital y todo el complejo organizativo construido en torno a él.

 

En este contexto, las expresiones y manifestaciones de amor han sido monopolizadas por el mercado capitalista, pues en nuestra sociedad actual, el amor se expresa y se manifiesta a través de objetos y artículos de consumo, es decir, el amor se ha establecido como acto consumista, consumimos el amor.

 

El amor ha dejado de sentirse, de manifestarse de manera afectiva, el amor ya no es sentido y vivido, el amor es consumido, a través del consumo experimentamos el amor.

 

En una relación afectiva que se inicia y establece, la atención de los amantes se concentrará en la búsqueda de mecanismos, objetos y situaciones consumibles a través de los cuales expresar su amor, con los cuales se intenta transmitir el interés que en la persona amada se tiene.

 

Este mercado del amor será significativamente promocionado a través de los medios de comunicación y difusión masiva, los cuales en primera instancia venderán el amor; a través de su programación, nos hacen desear el amor, querer enamorarnos, haciéndonos sentir que el amor es y debe ser el núcleo de nuestras vidas.

 

Pero los medios además de vendernos el amor, promocionarán el objeto de amor que debemos amar, no será cualquiera, ni aquel libremente elegido por nosotros, será aquel objeto de amor impuesto por el sistema, poseedor de unas características y cualidades, físicas y económicas específicas y que responda al canon establecido.

 

No obstante, posterior a haber sido promocionado y direccionado este objeto digno de amor, nos será vendido y promocionado las formas para conquistarlo, el mercado no solo nos dirá que es el amor, a quien amar, sino también como llegar a él, como conseguirlo, obtenerlo, desde una lógica de mercado, en la cual el sujeto de amor es una mercancía adquirible.

 

Ahora bien, luego de que nos han sido vendidos todos estos objetos y artimañas que nos permitan obtener a nuestro preciado objeto de amor, luego de que a través de ellos lo hemos conseguido, ahora será necesario demostrar y mantener nuestro amor, allí estará el mercado capitalista del amor, ávido de enamorados deseosos de expresar su amor, a quienes les venderá no solo formas para manifestarlo sino también espacios para vivir el amor, es decir, el mercado además le dirá a los enamorados que necesitan manifestar su amor, de lo contrario podría perder a su objeto de amor al cual con tanta dificultad ha conseguido.

 

Pero el mercado del amor no solo será el consumo de lo publicitado como necesario para enamorar y mantener enamorado al sujeto de amor, el amor mismo será un mercado, donde los sujetos en el intercambio interactivo se ofertan, cotizan y deprecian cual mercancía al no cumplir con la expectativa de amor.

 

De esta manera, será el amor romántico aquel asociado a formas más comerciales y consumistas de manifestación afectiva. Desde esta perspectiva se hace necesario desaprender la manifestación del amor en términos de mercado, deconstruir las formas socializadas de manifestaciones de amor, desarrollando alternativas menos comerciales y publicitadas, es decir, su consecuente redefinición en términos no económicos, no comerciales, es decir, un amor no mediado por el capital.

 

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