Presentación del libro: Apuntes sobre el amor. Argentina, 2013

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Esther Pineda G.
Socióloga
Magister en Estudios de la Mujer
estherpinedag@gmail.com

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En nuestras sociedades modernas, el amor se presenta como núcleo central de la vida, como imperativo, como necesidad impostergable, irrenunciable, como demanda y exigencia, es decir, como motivo y objetivo de la acción social. Sin embargo, pese a la multiplicidad de reflexiones, postulados y disertaciones realizadas y propuestas sobre el amor, la mayor parte de los sujetos constitutivos de la organización socio-cultural, continúan sin comprender que es y en que consiste el amor.

Desde mi perspectiva, al amor le puede ser adjudicado una condición pancultural y ahistórica, es decir, el amor presente a lo largo del proceso histórico social y en sus diferentes formas organizativas y expresiones culturales. Es decir, el amor siempre ha formado parte de nuestra sociedad y nuestros procesos interactivos, todos los seres humanos aman, han amado, han sido o son amados en algún momento de su vida.

Ustedes se preguntaran entonces, porque si todos los seres humanos amamos y hemos sido amados, es el amor objeto de estudio y reflexiones, lo cual puede explicarse por cuatro razones:

 Porque el amor se encuentra lleno de encuentros y desencuentros, de éxitos y fracasos, de atrevimientos y de miedos, de amores y desamores, emociones y situaciones que afectan al individuo en su dimensión física y psicológica

 Porque nuestra sociedad ha configurado arbitrariamente los diferentes ámbitos de nuestra realidad, siendo la dimensión de los afectos y la emotividad uno de ellos. El amor ha sido predeterminado y con ello nuestras formas de expresarlo, sentirlo, materializarlo.

 Porque el amor se ha constituido como el elemento fundamental y núcleo central de la vida de los individuos lo cual puede definirse como patología (en términos psicológicos) y como una sociopatía (desde una perspectiva sociológica), es decir una desviación; en este caso una desviación impuesta socialmente y que al haber sido socializada masivamente y naturalizada en el entramado social ha perdido su carácter patológico y sociopático.

 Porque se ha privilegiado el amor romántico desestimando otras formas de amor, socializando la soledad como símbolo de fracaso, la cual habrá de ser despreciada pero sobre todo temida, por lo cual se incitará vehementemente al sujeto a la búsqueda del amor romántico, cuya dificultad de encontrar se constituye como generadora de conflictos, trastornos, intrigas y desavenencias.

El amor es una emoción, emanada de los sujetos que de la interacción participan, por lo cual el amor no es solo uno, son múltiples y diversas las emociones emanadas y formas de amar, como múltiples los sujetos participes de dichas emociones.

Pero el amor, al ser fundamentalmente definido como un sentimiento, afecto, emotividad, se asocia a las pasiones humanas, es decir, a la irracionalidad. ¿Es entonces el amor irracional?

Es posible distinguir en líneas generales dos formas de amar, una irracional y una racional:

El amor, en algunos casos se nos presentan como socialmente dados, es decir, el amor, como imposición. Un ejemplo de ello ha de ser el amor de los hijos por su padre y su madre, en el cual, el sujeto a amar, se encuentra previamente predeterminado, existe incluso antes que el sujeto amador, a quien se le exige socialmente amar al sujeto amado (al que no ha elegido) en respuesta a la expectativa social. Esta forma de afectividad puede reconocerse como un amor irracional, al ser dado desde afuera, el cual no debe ser cuestionado y cuyo cuestionamiento desencadenaría la sanción social por la transgresión de la expectativa social.

Sin embargo, también será posible identificar formas afectivas que no proceden de una imposición externa, por el contrario, pueden ser reconocidas como prácticas amatorias racionales, pues responden, -si bien en el contexto constricto y condicionado en el que se desenvuelve la acción social- a un proceso de libre elección.

Entre ellos es posible reconocer el amor romántico y el amor de la amistad, relaciones que en mayor proporción en el pasado tuviesen un carácter impuesto, encontrando fuertes restricciones de establecimiento fundamentalmente por la pertenencia a una determinada clase social, género, etnia, raza, entre otras, en la actualidad el establecimiento de estas relaciones afectivas responde en mayor medida a los intereses, necesidades y disposición y criterios de los sujetos que participan de la interacción afectiva. Es decir, el sujeto amado, pareja romántica y/o amigos, serán elegidos por el sujeto amador, este proceso de elección, supondrá en sí mismo un acto de racionalidad y libertad.

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Pero este amor, no está desprovisto de ideología, en esta elección aparentemente libre y racional del sujeto intervienen los condicionamientos sociales, como la clase social, el género, y la preferencia sexo afectiva.

El amor romántico occidental, nos ha sido históricamente socializado como un amor necesariamente monógamo, heterosexual, sexualizado, reproductivo e inscrito dentro de las nociones de propiedad, es decir, el amor nos ha sido dado, construido desde afuera, se presenta una única forma de amor y de amar, creando en los sujetos la necesidad de una pareja, amar y ser amados. Es decir, hemos sido despojados de la posibilidad de construir nociones y experiencias propias de amor, que respondan a los intereses y necesidades reales de los amantes.
En la organización socio-cultural actual, el amor socializado, promovido y exigido socialmente es un amor físico, sexual, se desestima el amor fundamentado en la afinidad, espacio común de los amantes. Se socializa la sexualidad y el placer solo en pareja, excluyendo otras formas de manifestación de la sexualidad, El autoerotismo o el sexo en grupo será desprovisto de cualidades y capacidades amorosas, considerado en el menor de los casos “no sexo”, en el mayor de ellos una “desviación”, al no responder a los parámetros socialmente establecidos que definen el sexo como expresión del amor romántico, dual, reproductivo, monógamo y heterosexual. Se excluyen formas no tradicionales de amor, entre ellas, el amor por sí mismo, es decir, aquel donde el sujeto amado es el sujeto amador, como también se excluye el poliamor, el cual puede definirse como aquella forma de organización del amor en la cual el sujeto amador posee abierta y públicamente varios sujetos amados.

Así mismo, el amor es promovido de forma disímil en hombres y mujeres, para ellas la renuncia, la devoción, la obligatoriedad de ceder posiciones de poder como premisa máxima, lo presupuesto, la adaptabilidad a lo definido y establecido por otro ser humano, siempre varón.

La adaptabilidad de la mujer a los criterios amatorios del hombre la harán digna y merecedora de amor, por el contrario, la crítica, rechazo y renuencia de adaptabilidad a las exigencias amatorias de ese hombre, tendrá como consecuencia la renuncia de consideración de esta mujer inadaptable como objeto amoroso. La ternura, la candidez, la delicadeza, la pasividad, la ingenuidad, la ignorancia, la asexualidad, la ausencia de perspicacia, la timidez, la inseguridad, la debilidad, la dependencia, entre otras, son aquellas características que históricamente se ha dicho debe poseer una mujer para ser considerada y valorada socialmente como tal, una mujer que cumpla con dicha tipificación merece ser amada, pues se adecua a los parámetros establecidos e incuestionablemente introducidos por la masculinidad sobre el destino de la feminidad. La actividad, autodeterminación, la seguridad, independencia en la mujer serán entendidas como conductas y prácticas “contra amatorias”, toda conducta divergente, cuestionadora de esta feminidad dirigida, será asumida como una desviación de la expectativa social y por tanto del criterio amatorio.

La mujer ha sido socializada para la búsqueda de su “príncipe azul”, fuerte, viril, protector, activo, dominante, valiente, proveedor, romántico, pero también para su anulación en el ejercicio amatorio, pues el principio amatorio se organiza en torno a la promesa, la renuncia, la entrega, la abnegación, la construcción de futuro, futuro que implicará la renuncia a un futuro propio y la adaptabilidad al ideal de futuro del “otro” siempre varón, como directriz de vida en común.

Estas nociones, expresiones y manifestaciones de amor, son fundamentalmente transmitidas, promovidas y reproducidas por los medios de comunicación y difusión masiva, además de haber sido monopolizadas por el mercado capitalista, pues en nuestra sociedad actual, el amor se expresa y se manifiesta a través de objetos y artículos de consumo, es decir, el amor se ha establecido como acto consumista, consumimos el amor. El amor ha dejado de sentirse, de manifestarse de manera afectiva, el amor ya no es sentido y vivido, el amor es consumido, a través del consumo experimentamos el amor.

En una relación afectiva que se inicia y establece, la atención de los amantes se concentrará en la búsqueda de mecanismos, objetos y situaciones consumibles a través de los cuales expresar su amor, con los cuales se intenta transmitir el interés que en la persona amada se tiene.

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Los medios de comunicación y difusión masiva, en primera instancia venderán el amor; a través de su programación, nos hacen desear el amor, querer enamorarnos, haciéndonos sentir que el amor es y debe ser el núcleo de nuestras vidas. Pero los medios además de vendernos el amor, promocionarán el objeto de amor que debemos amar, no será cualquiera, ni aquel libremente elegido por nosotros, será aquel objeto de amor impuesto por el sistema, poseedor de unas características y cualidades, físicas y económicas específicas y que responda al canon establecido.

Posterior a haber sido promocionado y direccionado este objeto digno de amor, nos será vendido y promocionado las formas para conquistarlo, el mercado no solo nos dirá que es el amor, a quien amar, sino también como llegar a él, como conseguirlo, obtenerlo, desde una lógica de mercado, en la cual el sujeto de amor es una mercancía adquirible.

Ahora bien, luego de que nos han sido vendidos todos estos objetos y artimañas que nos permitan obtener a nuestro preciado objeto de amor, luego de que a través de ellos lo hemos conseguido, ahora será necesario demostrar y mantener nuestro amor, allí estará el mercado capitalista del amor, ávido de enamorados deseosos de expresar su amor, a quienes les venderá no solo formas para manifestarlo sino también espacios para vivir el amor, es decir, el mercado además le dirá a los enamorados que necesitan manifestar su amor, de lo contrario podría perder a su objeto de amor al cual con tanta dificultad ha conseguido.

Pero el mercado del amor no solo será el consumo de lo publicitado como necesario para enamorar y mantener enamorado al sujeto de amor, el amor mismo será un mercado, donde los sujetos en el intercambio interactivo se ofertan, cotizan y deprecian cual mercancía al no cumplir con la expectativa de amor, donde la selección de un objeto amoroso distinto al socialmente promovido es concebido como un acto subversivo.

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A partir de todo lo expuesto aquí, ¿es posible inferir sobre la imposibilidad de amar? Es posible afirmar que no existe tal imposibilidad de amar y ser amado, las limitaciones amatorias de los sujetos responderán a la dificultad de identificar o percibir al sujeto a amar el amor estará latente en las personas y espacios donde se desenvuelven los procesos de interacción; desde esta perspectiva, todos y todas los sujetos somos dignos de amor, por lo cual corresponde al sujeto reconocer, percibir e identificar entre esa multiplicidad de sujetos dignos de amor aquel que se adecue a sus intereses y necesidades reales e individuales, haciendo ruptura con el sujeto ideal digno de amor impuesto por el sistema capitalista patriarcal heteronormativo.

Finalmente, se hace necesario deconstruir el imaginario de amor, su discurso, sus prácticas castrantes y opresoras, desarticular la economía del amor, es decir, todo el sistema de productos y servicios consumidos y consumibles, socializados como necesarios para la manifestación afectiva, desaprender la manifestación del amor en términos de mercado, y su consecuente redefinición en términos no económicos, no comerciales, es decir, un amor no mediado por el capital.

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Pineda: “En la concepción del amor, la mujer juega un papel fundamentado en la renuncia de sus objetivos”

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La socióloga venezolana presentó su libro en Trelew y Puerto Madryn.

Por Cynthia Garibotto

La socióloga venezolana Esther Pineda, especializada en estudios de género, fue convocada por la Secretaría de Géneros de la Federación Universitaria Patagónica y por la Cátedra Abierta de Género, para visitar la sede Trelew de la Universidad de la Patagonia, donde presentó su libro “Apuntes sobre el amor”. En este marco, la socióloga cuestionó los estereotipos y roles de género en que son colocadas las mujeres en Latinoamérica e indicó que “la mujer, en lo que es la concepción del amor, juega un papel siempre fundamentado en la renuncia de sus objetivos”. Esta misma actividad se replicó ayer en el Teatro El Muelle de Puerto Madryn y se realizará hoy en la Feria del Libro de la ciudad de La Plata.

En diálogo con Periodismo de Género Chubut, Pineda se refirió a su libro “la presentación del libro trata de abordar algunos aspectos fundamentales sobre los siete ensayos sobre los que se basa el libro, fundamentalmente sobre cómo se considera el amor en nuestras sociedades occidentales y cómo esta sociedad está intervenida por las diferentes formas ideologizantes, desde el capitalismo, las nociones de clases, de género, y cómo estas intervienen en las diferentes maneras de cómo manifestamos el amor, cómo lo vivimos y cómo lo experimentamos. Además cómo se han monopolizado las concepciones del amor y cómo nos ven instrumentos del amor, de alguna forma es necesario generar el debate y deconstruir las nociones propias y personales hasta las colectivas”.

Rol estereotipado

Tanto las mujeres como los hombres somos encasillados en determinados roles que son reproducidos de generación a generación y que nos imponen modos de actuar, así ellos son quienes representan la fuerza, ellas en cambio “el sexo débil”; ellas deben ser y estar siempre bellas, en cambio los hombres son los inteligentes; ellas las que se hacen responsable del hogar y del cuidado de los hijos, ellos de la vida profesional, entre otras tantas cuestiones. Indudablemente, estos estereotipos y roles deben ser discutidos, cuestionados y reconvertidos si pretendemos contar con una sociedad más equitativa, es decir con la equidad de género a la que se aspira en toda sociedad democrática.

Específicamente sobre los roles impuestos, Pineda indicó que “la mujer en lo que es la concepción del amor juega un papel siempre fundamentado en la renuncia de sus objetivos, de sus proyectos, de ejercer posiciones de poder, de estar sujetas no solamente a la dominación del hombre en este sistema patriarcal, sino también estas nociones apegadas a la búsqueda de un amor que sea un hombre que nos proteja, que sea proveedor no solo de recursos sino de la máxima de la felicidad”.

Específicamente sobre su país de origen, Venezuela, Pineda puntualizó en las conquista de las mujeres en los ámbitos de poder y toma de decisiones, proceso que también está viviendo la Argentina, con una presidenta mujer, con más diputadas, intendentas y mujeres en los espacios de decisiones, aunque también hay una similitud respecto al incumplimiento de la ley de cupos y la reproducción de estereotipos que encasillan de modo negativo.

“En el tema del amor y de los afectos tenemos muchos elementos comunes, no solamente en Latinoamérica sino en las sociedades occidentales, porque se ha direccionado que se nos presenta una única forma de amor que es la heterosexual, monogámica, de reproducción y la inserción de esos sujetos en el engranaje del capitalismo y de la explotación del hombre por el hombre. No creo que haya diferencia en cuanto a cómo se viven los afectos, sí respecto de la participación de la mujer en los espacios de la política, nosotros en Venezuela hemos alcanzado muchos niveles de participación de las mujeres en los espacios de las tomas de decisiones, esto no responde a la asignación de cuotas, pero estamos asociados a un discurso político impulsado por el ex presidente Chávez de visibilización, de participación de las mujeres al proceso de construcción del socialismo”, consideró Pineda.

Aires de cambio

Indudablemente, las problemáticas de género van adquiriendo mayor espacio en la agenda pública y mediática, con más páginas de diarios dedicadas a temas como violencia de género y casos de femicidios, aunque aún falta apuntar a la concientización, al debate y la reflexión en muchos otros aspectos.

Consultada respecto de las herramientas con las que cuentan las mujeres y que deberían ejercer en la lucha contra la inequidad de géneros, la socióloga venezolana opinó que “yo creo que lo fundamental es empezar a trabajar desde nuestras posturas particulares, revisar, cuestionar cómo jugamos los roles en los cuales estamos sujetas, en la medida de lo posible ser transmisores y transmisoras de estos cuestionamientos, de estos debates y de crear y mantener espacios de debate académicos y políticos para proponer temas y que se asienten los cuestionamientos individuales y colectivos”.

En este mismo sentido, Pineda observa que “el amor es uno de los ámbitos en el cual el sistema pudo penetrar más fuertemente con la ideología del sistema patriarcal, por eso es necesario el debate y la reflexión. El amor es ahistórico, siempre ha formado parte de nuestras sociedades, es un elemento común a todos los seres humanos” y destacó que “a las mujeres y los hombres se nos socializa para amar de maneras diferentes, en el caso de las mujeres asociadas a la dependencia, a la sujeción, a la renuncia de los proyectos de vida, se nos hace creer que es necesario apegarnos a esos intereses para poder ser feliz. En esta concepción, las mujeres estamos hechas para el amor, para entregarnos”

El rol de los medios de comunicación

Los medios de comunicación en todos sus formatos, desde los diarios, las revistas, el cine, la televisión, la radio, e incluso desde las publicidades, son grandes reproductores de los estereotipos y roles de género, ubicando de este modo a la mujer en un determinado espacio ligado a la belleza, al cuerpo perfecto, a la ingenuidad, entre otras cualidad, “los medios de comunicación venden un tipo de mujer, con características que se repiten, a través de la programación con las películas y las telenovelas se nos otorga un rol de dependencia, de delicadeza, de debilidad”, afirma Pineda.

La influencia de los medios en la violencia sexual

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Esther Pineda G
Socióloga
Magister en Estudios de la Mujer

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La violencia contra la mujer no se suscribe solo aquella violencia física, bélica e institucional, la mujer ha sido y continúa siendo víctima de múltiples y repetidas formas de violencia, visibles o no, al haber sido definida como diferente, inferior y por tanto vulnerable.

Esta infravaloración de la mujer, aunada a su sistemática cosificación y objetuación en los medios de comunicación y difusión masiva, impulsan y promueven concepciones deformadas de la feminidad; donde de acuerdo a los criterios de una lógica patriarcal capitalista, la mujer al ser concebida como un “objeto” físico y simbólico, se transmite en el imaginario colectivo la idea de que el hombre no necesita su aprobación para “usar” su cuerpo, pudiendo por tanto ser alquilada (mediante la prostitución) o simplemente apropiada y adquirida de forma arbitraria (por medio del abuso sexual y la violación).

Pero en una sociedad donde los criterios sobre que es una transgresión a la norma y que no lo es, han sido sin duda definidos por la heteropatriarcalidad, y en la cual toda trasgresión de la norma por parte del patriarcalismo ha estado tradicionalmente amparado por un marco jurídico androcéntrico permisivo y exculpatorio, los varones, y los medios de comunicación y difusión que estos en su mayoría dirigen, desestiman el carácter infractor de la cosificación, objetuación y abuso sexual contra la mujer transmitido en su programación.

Se justifica y evade la sanción apelando a la perversidad de la mujer, concebida y representada en los medios de comunicación y difusión masiva no como víctima, por el contrario, como victimaria, incitadora al pecado, lujuriosa y de insaciable sexualidad, capaz de incitar al hombre al delito, excitando su libido a través de ardides, seducciones y atuendos provocativos, haciendo impostergable la satisfacción de su deseo.

No obstante, el abuso no consentido de la corporeidad es, ha sido y continúa siendo violencia, lo que se ha trasmutado en la línea histórico social serán los mecanismos a través de los cuales se incita, promueve, realiza e institucionaliza el abuso sexual contra la mujer, y donde los medios de comunicación y difusión masiva tienen en la actualidad significativa influencia.

Pese a ello, todo tipo de violencia contra la mujer constituye una violación a sus derechos, razón por lo cual los Estados deben garantizar el derecho de la mujer a la libertad y seguridad de su persona, condenando y sancionando todo tipo de violencia contra la mujer, así como, facilitando los medios para su prevención y erradicación.

Libertad Condicional

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Después de muchos años bajo custodia en la celda de aislamiento a sentimiento le fue dada un día su libertad condicional, la cláusula era simple, sentimiento no debía perjudicar a nadie, debía dar lo mejor de si pues era parte del programa de regeneración, pero el más importante y recomendado por todos tanto libres como reclusos era volver a sentir.

Que miedo sintió sentimiento al volver a verse en libertad, sin cadenas, sin limites, busco a quienes habían sido sus compañeros durante mucho tiempo, rencor y desconfianza, para reencontrarse con ellos, sin embargo, al llegar al callejón donde siempre habitaron descubrió que habían muerto.

Así sentimiento siguió por el vecindario, temeroso de la libertad de la cual ahora gozaba, desprotegido, siendo allí donde conoció por casualidad a esperanza cuando menos lo esperaba.

Y fue en ese momento en que sentimiento se dio cuenta de que estaba listo para volver a vivir, donde se dio cuenta que los años en prisión si habían hecho efecto en el, que si había cambiado, y estaba listo para reintegrarse.

Allí sentimiento le contó todo a esperanza, sin reservas, quien había sido, porque había estado bajo custodia, sin obviar nada, pues creyó que ella merecía saberlo todo. Sentimiento vio en los ojos de esperanza esa inocencia de la que carecía, que había perdido, y que incluso en prisión había olvidado que existía.

Sentimiento luego de tantos años volvió a sentirse cómodo, libre, seguro, y cansado de los recreos en el patio de la prisión, le pidió a esperanza su compañía, ya no le bastaba con el fugaz placer de una visita conyugal, quiso que permaneciera a su lado, para construir de su mano ese nuevo sentimiento en quien se había convertido, no era suficiente un cuerpo libre si su alma aun permanecía en custodia.

Pero sentimiento se equivoco, esperanza era igual a todas, igual a desdicha por quien terminase en prisión, esperanza solo quería experimentar y conocer de cerca a quien había estado en prisión, huyendo sin dejar rastro.

Sentimiento se quedo allí, inmóvil, decepcionado, pero además sintiendo la culpa de quien ha matado y debe entregarse a la ley, como quien no puede ser perdonado ni por si mismo.

Hoy los barrotes de la celda no le impiden su libertad, sentimiento ya no la necesita…

Esther Pineda G
estherpinedag@gmail.com

Del amor al desamor

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Esther Pineda G
Socióloga
Magister en Estudios de la Mujer

CorazonRoto

El desamor puede definirse como la pérdida del amor, su declive, el derrumbe de los objetivos de vida planteados con otra persona, es uno de los sentimientos que tiene mayor impacto en la vida de los individuos, pues supone el fracaso de su proyecto amoroso y de sus cualidades como amador. No obstante, el desamor como hecho social, puede explicarse como consecuencia del proceso de socialización de occidente, en el cual la vida debe organizarse en torno a proyectos y metas a corto, mediano y largo plazo, pues una vida sin proyectos de esta naturaleza, es concebida como una desviación de la expectativa social.

De este modo, el amor romántico socialmente difundido, de acuerdo al mandato social, también debe organizarse como un proyecto, pero en este caso, a largo plazo, cuya meta según lo socialmente promovido es la obtención de la felicidad, la cual ha de ser proporcionada por otro persona mediante el establecimiento de una relación amorosa y el adecuado desarrollo de las prácticas a ella asociadas. Es así como, este proceso de socialización al que están sometidos los sujetos en esta forma de organización social los lleva necesariamente a la búsqueda del amor con fines prolongados.

Sin embargo, el amor como todos los hechos y situaciones de carácter social acaban en algún determinado momento, las relaciones sexo-afectivas terminan ya sea por no ser correspondido, por ser engañado, por el desgaste natural de la relación, o por las múltiples razones que pueden llevar al desenlace del amor, sin embargo, en el proceso de socialización al que está expuesto el sujeto a través de los diversos agentes socializadores, se le ha enseñado a amar, a quien amar y como amar, pero no ha sido preparado para enfrentar el desamor, por el contrario, se ha introducido en el imaginario colectivo la condición de finitud e inacabamiento de la relaciones y prácticas amatorias.

El sujeto al haber sido socializado para un “amor eterno”, se encontrará desconcertado al generarse la inevitable ruptura y desenlace de su relación de amor romántico, la cual para este supondrá el fracaso de los proyectos y metas hasta el momento definidos con el sujeto amado.

De esta manera, la afectación emocional producida por el desamor, no proviene de la pérdida del sujeto amado específico, por el contrario, es producto de ver desecha la ilusión socialmente promovida del amor finito y del fracaso de los proyectos de vida que el sujeto amador se propuso. Esta pérdida del amor, del sujeto amado específico, lleva además al sujeto amador al cuestionamiento de sí mismo, de sus cualidades como persona, así como, sus capacidades amatorias.

El sujeto amador se niega a creer que el amor no sea “para siempre”, se siente culpable de no ser amado, y a su vez incapaz de amar, al ver que sus esfuerzos amatorios no dieron el resultado esperado, por lo cual atribuye su fracaso amoroso a su persona y atormenta su existencia idealizando al sujeto amado perdido.

Pero, ¿Se puede no sufrir el desamor? Es posible afirmar que sí, en primer lugar mediante la comprensión del amor como un hecho social, sujeto al cambio, la transformación, el declive y la desaparición; aunado a la evitación del diseño y formulación de expectativas y proyectos con el sujeto amado antes y durante el establecimiento de la relación afectiva, lo cual facilita la efectiva y eficiente superación del desamor, pues al darse el desenlace de la vinculación amorosa, el sujeto amador no verá fracasados sus expectativas y proyectos de vida.

Entrevista sobre el libro: “Apuntes sobre el amor”

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Escrito por Movimiento Cultural Acercándonos | 29 Abril 2013

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Apuntes sobre el amor, es la más reciente publicación de la socióloga venezolana, Magister en Estudios de la Mujer, Esther Pineda, como parte de la colección “Estudios de Género” editado por Acercándonos Ediciones en el marco de la 39º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y de su visita en mayo a Argentina.

¿Qué te motivó a escribir sobre el amor?

El interés de escribir sobre el amor, nace en primer lugar porque todas las personas amamos, hemos amado y hemos sido amadas en algún momento de nuestras vidas, en cualquier parte del mundo, en cualquier lugar, en cualquier momento histórico. A lo largo de nuestras vidas experimentamos múltiples y diversas formas de amor, vivimos rodeados e inmersos de experiencias, situaciones y prácticas amorosas, con independencia de su éxito o su fracaso.

En segundo lugar, porque los seres humanos vivimos permanentemente preocupados por el amor, preocupados por hallarlo si no lo tenemos, preocupados por el curso y desarrollo de ese amor conseguido, pero también temerosos de perder ese amor encontrado.

Y finalmente, no puedo obviar la influencia que ejercieron las experiencias personales, pero también aquellas conversaciones y experiencias cercanas, vividas, vistas y escuchadas sobre el amor, de familiares, amigos/as, compañeros/as, conocidos/as que motivaron las interrogantes, investigación y reflexión necesaria para escribir “Apuntes sobre el amor”.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales tratados en el libro?

El libro consta de 7 ensayos breves, en los que se abordan desde diversas perspectivas el amor, sin embargo, todos coinciden en algo, y es que el amor no se constituye solo de emociones, sentimientos, afectos, por el contrario, estos sentimientos de amor sea de la naturaleza que sean: amor filial, de amistad o romántico, están significativamente influidos y condicionados de forma exterior a las personas, por la cultura, la historia y la ideología, entre ellas ideologías de clase, el patriarcado, el sexismo, el capitalismo, la moral victoriana heredera del pensamiento cristiano, el heterosexismo, y el pensamiento occidental de apego a un “otro” como fuente de felicidad. Por esta razón el libro intenta aproximarse y comprender el hecho amoroso en sus distintas formas y las practicas que lo constituyen.

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Vas a estar en el mes de mayo presentando el libro acá en Argentina, ¿Cuáles son tus expectativas?

Mi expectativa con este ciclo de presentaciones del libro en la República Argentina es compartir con quienes desde ya hace un tiempo me leen, hacer una ruptura con el esquema tradicional de publicaciones en donde el lector es solo receptor de un contenido, y crear el espacio para darnos -autora y lectores/as- la oportunidad de intercambiar ideas, discernir sobre lo planteado en el libro, escuchar y nutrirme con las experiencias, opiniones e interrogantes de quienes participen.

Es tu segunda publicación en la colección Estudios de Género, ¿Qué puedes decir al respecto?

Agradecida una vez más de formar parte de los/as autores/as de Acercándonos Ediciones, por la receptividad y apoyo que he recibido por parte de los compañeros/as que hacen posible esta editorial con una propuesta alternativa y una perspectiva política y social transformadora. Pero sobre todo quiero hacer un reconocimiento al equipo de Acercándonos por el excelente trabajo que han realizado en con la edición de este libro “Apuntes sobre el amor”.
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